sábado, 15 de mayo de 2010

Percepción y material concreto: "Un desafío para el aprendizaje"



En las escuelas básicas estamos inmersos en un mundo donde se conjugan una serie de estilos de metodologías, las que para bien o para mal aprendemos en los estudios de pregrado y se van entrelazando con tendencias modernas constructivistas y tecnológicas, pero vamos perdiendo de vista la importancia de aprender a través de la percepción.
¿Los profesores están conscientes de la importancia del uso de material concreto para la construcción del mundo perceptual y el impacto en los aprendizajes?
Entendiendo la percepción como un proceso cognitivo, a través del cual los sujetos captan estímulos del entorno, los cuales llegan a los sistemas sensoriales y permiten al individuo formar una representación de la realidad de él.

Es decir, el ambiente y los factores biológicos se unen para favorecer o entorpecer los procesos de percepción.
Considerando que los actos perceptivos son el punto de partida para el aprendizaje se deben aprovechar los periodos críticos (en el desarrollo evolutivo del niño), para encontrar el momento preciso en el cual la interacción entre factores de maduración y aprendizaje se favorezcan con la aplicación de recursos metodológicos concretos que sean facilitadores para el desarrollo de la percepción y que produzcan un impacto significativo en el aprendizaje.

Considerando que un ambiente propicio para el aprendizaje es aquel que ofrece las condiciones adecuadas de estimulación perceptual, es que hemos decidido centrar la reflexión en el uso del material concreto como un medio facilitador en la construcción del mundo perceptual.
Cabe destacar que el material concreto por sí solo no ofrece un aporte al aprendizaje, sino que requiere de una intencionalidad, así como de las consideraciones contextuales (familia como el primer acercamiento que tiene el niño con su ambiente y educación formal), etapa evolutiva y experiencias previas que poseen los estudiantes. También es importante señalar que dicho material debe estar orientado al estilo de percepción que poseen los alumnos (Reid J. 1995), por lo que es relevante buscar materiales que aborden la mayoría de ellos. (visual, auditivo, táctil y cinestético).








Por otra parte, nuestras prácticas pedagógicas dentro y fuera del aula, donde muchas veces percibimos que una de nuestras clases ha sido magistral y con el paso de los días nos damos cuenta que no tuvimos los logros esperados. Entonces viene el cuestionamiento de qué hacer
¿Dejarlo pasar y seguir adelante? o ¿Nos ocupamos verdaderamente del problema? Entonces la reflexión debiera ser ¿Usé los recursos apropiados? ¿Nos detenemos a pensar en los distractores perceptuales? ¿Consideramos que todos nuestros niños aprenden de diferente forma? ¿Influye la emocionalidad del momento a la que están expuestos nuestros niños? ¿Ofrecemos las instancias para que los alumnos perciban a través de los sentidos o nos limitamos sólo a lo visual y auditivo? A partir de estas preguntas, lo invitamos a opinar referente al tema.




Agradeciendo sus aportes.
Agustín Espinoza, Sandra Heise, Pamela Lucero, Francis Monsalve e Iván Vera.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con el artículo. El uso de materiales concretos que faciliten la percepción sensorial, mejoran el aprendizaje. Muestra de ello son los exitosos métodos utilizados por los jardines infantiles y que lamentablemente, en algunos centros educacionales, parecen cambiar abruptamente después de primer año básico, en donde un sistema aparentemente rígido y menos creativo, pone a prueba las destrezas de los profesores involucrados en este.
    La solución a tal problema es complejo, pero quizá influya la cantidad de alumnos en aula y la necesidad real de ayuda por un paradocente que colabore en el proceso.
    Por otra parte, pienso que los alumnos como entes creativos y lúdicos, también aportan con material que muchas veces es sub-utilizado por el sistema escolar, ya que no existe un trabajo en equipo del profesorado que permita, que un trabajo escolar construído con creatividad y destreza para una determinada asignatura de ciencias, sea también considerado en la evaluación de arte por ejemplo. De este modo, se podría potenciar mucho más el esfuerzo del alumno por convertirse en protagonista activo de un sistema de aprendizaje mucho más lúdico y significativo. Para que ello funcione, el trabajo coordinado del equipo docente, debe facilitar el correcto uso del tiempo por parte del alumno.


    Roxana Heise V.
    Enfermera docente Corporación Educacional Santo Tomás.

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  2. Roxana: Tienes mucha razón. Falta articular los diferentes niveles de educación, para que no se pierdan las buenas prácticas, además de optimizar los tiempos y tomar las decisiones con quienes estamos en el aula.
    Hay muchas tendencias pero falta un trabajo en equipo realmente eficaz y para ello es preciso dejar de lado los papeleos administrativos y que nos dediquemos a intercambiar buenas prácticas para llevarlas al aula.
    Gracias por tu valioso aporte.

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